Es una de las pocas cosas que le faltan a Steve Jobs. Es inmensamente rico. Es increíblemente poderoso. Tiene una influencia altísima en lo que hacen todas las compañías de su sector. Pero no tiene título de nobleza. Y eso que estuvo a punto de serlo.
Steve Jobs estuvo a punto de convertirse en Sir Steve Jobs o el honorable Steve Jobs (al no ser británico, la manera de indicar su título difiere un poco de los autóctonos). La reina Isabel II estuvo a punto de convertirlo en caballero por sus logros en el campo de las nuevas tecnologías, como había hecho en el pasado con Bill Gates. Sin embargo, la influencia del primer ministro entonces, Gordon Brown, impidió el nombramiento.
Al parecer, Brown se la tenía guardada a Jobs desde el momento en el que el CEO de Apple no quiso acudir a un acto del Partido Laboralista. Los laboralistas querían ficharlo como conferenciante – no se trataba de dar un mitín – para que explicase su visión de los negocios. Pero Jobs nunca se dejó caer por la reunión.
Esa fue, según un diputado de la época, la razón por la que Jobs no consiguió su título de caballero, aunque el proceso para convertirlo en sir estaba tan avanzado que hasta la propia Apple sabía del futuro nombramiento.
Visto en The Telegraph

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