Se llama David Choe y es un artista del arte urbano. En 2005 fue el encargado de pintar un inmenso mural en las paredes de las oficinas de Facebook y en pago pudo elegir entre unos miles de dólares contantes y sonantes… o un puñado de acciones de la joven compañía. Choe eligió la segunda forma de pago y recibió el equivalante a la valoración de su grafiti en acciones de la red social.
Ahora Choe estará dando saltos de alegría y bendiciendo el momento en el que eligió esa forma de pago: su puñado de acciones vale ya 200 millones de dólares.
La relación de Choe con Facebook no acabó en ese primer (y muy fructífero para él) acuerdo comercial. Choe acaba de encargarse de decorar las nuevas oficinas de Facebook. Durante 48 horas, como él cuenta en su blog, llenó las paredes de los nuevos cuarteles generales con desde un bisonte llamado Billy para Mark Zuckerberg (que añorará aquel que cazó y que tanto juego está dando en la compañía) y muchas criaturas salidas de su imaginación. Incluso tuvo tiempo para decorar el ordenador del CEO de Facebook, como comenta en su blog (de donde sale la imagen que abre esta entrada) aprovechando la pausa para la comida del consejero delegado.

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